| Nezahualcóyotl, el rey poeta texcocano, hizo del cerro de Tetzcotzinco su lugar de descanso, en una mezcla estética Que honraba al concepto arquitectura de paisaje. Hoy su Memoria florece entre las dalias que adornan cada verano El lugar, mismas que nos llevan a un peculiar coleóptero. Así, entre la arqueología y la naturaleza se escribe con Flores una nueva historia, digna del mejor estudioso de Insectos, del entomólogo más audaz. |