Los actuales desarrollos de la inteligencia artificial, la robótica y la mecatrónica representan la antesala del futuro, en el que convivirán seres humanos y robots especializados para diversos fines. Una demostración de estos avances tuvo lugar en la Expo Mundial Aichi, celebrada el pasado mes de marzo en Japón, donde fue presentado el pabellón Proyecto Robot, espectáculo tecnológico en el que máquinas programadas guiaban a los visitantes, además de realizar tareas de vigilancia y limpieza dentro del recinto expositivo.
Años de investigación
han dado paso a los numerosos robots que hoy
son utilizados en todo el mundo, este fenómeno
ubica a la robótica como una disciplina
clave en las escalas de competitividad internacional.
En este ámbito, México cuenta
con desarrollos que van desde las competencias
escolares de mini robots, que pretenden estimular
el interés e ingenio de los alumnos de
bachillerato, hasta el diseño de robots
de servicio que están orientados a simplificar
el trabajo humano, como el proyecto Virbot
de la UNAM, y que ahora serán capaces
de reconocer y responder a la voz y los ademanes
del hombre, tal es el caso de Homer del
TEC de Monterrey. En el campo de la medicina,
la robótica ha sido de enorme utilidad
en la generación de prótesis inteligentes
que reemplazan un miembro faltante y buscan
suplir sus funciones motrices, una muestra es
el trabajo que se realiza en la Facultad de
Ingeniería de la UNAM. Y un último
ejemplo, los robots auxiliares en intervenciones
quirúrgicas, brazos dirigidos
por el médico, cuyo uso permite elevar
la calidad del procedimiento operatorio, disminuir
el tiempo de la cirugía y aumentar la
destreza del cirujano, realidad hecha posible
con el robot Tonatiuh, desarrollado en el CINVESTAV,
el cual ha sido probado en varias intervenciones
laparoscópicas. Así que no habrá
que esperar mucho, sin duda, el presente tiene
más componentes robóticos de lo
que imaginamos; seguramente en el futuro se
utilizarán robots para las obras del
drenaje profundo o la explotación minera
del país, evitando así los riesgos
para la salud que implican estas y otras actividades
que actualmente realiza el ser humano, muchas
veces, sin la protección necesaria.
La revisión a estos proyectos de investigación es el tema que nos ocupa en la edición de julio de Ciencia y Desarrollo.
|Encuentre la información completa en la versión impresa de Ciencia y Desarrollo,
julio de 2005|